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Mothers Without Borders: cuando la maternidad en Francia rima con aislamiento

Actualizado el 23 abril 2026
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“Francia es mi país. Es donde vivo, donde di a luz a mi hijo, donde me convertí en madre.”

Para la cineasta Eve Simonet, retratar la maternidad en Francia no es una elección neutral. Es un regreso a lo íntimo. Una confrontación. En su nuevo documental, Mothers Without Borders —una exploración sensible y comprometida de la maternidad contemporánea, impulsada por voces poderosas, amistades irrompibles y solidaridad transfronteriza—, Francia no es simplemente una parada más en el camino. Es el punto de anclaje.

“Cuando empezamos Mothers Without Borders Sarah, mi mejor amiga, y yo, sabía que Francia no sería una parada más entre otras. Sería el hilo conductor. El punto de partida. Y también el espejo más incómodo. Porque no puedes mirar hacia fuera sin acabar volviendo a lo que conoces íntimamente.”

Eve Simonet lleva años documentando la maternidad. En 2020, en plena pandemia, dirigió Post-Partum, seguido de Big Bang Baby, dos películas nacidas de la urgencia por romper el silencio en torno a las realidades del postparto, producidas con el apoyo de Mustela. Cinco años después, volvió a filmar a madres en Francia. Y su conclusión es contundente: “nada ha cambiado de forma fundamental”.

La maternidad en Francia: el aislamiento materno sigue existiendo

En 2020, durante el confinamiento, miles de mujeres escribieron a la cineasta. Hablaban de soledad, agotamiento, violencia médica, depresión postparto y de la dura realidad de volver a casa tras el parto.

“También hablaban de vergüenza, porque les habían enseñado a callarse”, recuerda Eve.

Cinco años después, las conversaciones se han abierto. El término "postparto" ya se nombra, se debate y está presente en las voces de mujeres y activistas que trabajan para impulsar cambios. Pero detrás de esta mayor visibilidad, el diagnóstico de Eve sigue siendo inquietante: nada ha cambiado de forma fundamental.

“Las estructuras no han acompañado. Quizá esa sea la parte más difícil de aceptar. A pesar de los informes, las películas y las movilizaciones, la situación de las madres en Francia sigue siendo crítica.”

Para ella, esta brecha entre el discurso y la realidad crea una nueva forma de violencia: la de la esperanza frustrada. En Francia, dar a luz sigue siendo una experiencia profundamente desigual.

“Filmamos algo que conozco demasiado bien: la soledad de los nuevos padres, el agotamiento crónico, la violencia institucional y médica que sigue minimizándose, normalizándose. Dar a luz sigue siendo una experiencia profundamente desigual, marcada por la clase social, la situación administrativa, el color de piel, la orientación sexual y la situación sentimental.”

Ser madre soltera en Francia

Desde sus primeras películas hasta hoy, el recorrido personal de Eve Simonet ha evolucionado: se ha convertido en madre soltera.

“La discriminación que antes filmaba desde fuera la he vivido en mi propio cuerpo: sospecha constante, culpa, falta de apoyo. Ser madre soltera en Francia sigue significando ser vista como un problema que hay que gestionar en lugar de una realidad a la que hay que apoyar. Ser una madre queer significa tener que explicar, justificar y traducir constantemente tu familia a instituciones pensadas para un único modelo.”

Esta experiencia vivida transforma su mirada. La cámara ya no se limita a captar una realidad social: documenta una violencia sistémica profundamente sentida, junto con sus muchas contradicciones.

La paradoja de la maternidad en Francia

En Mothers Without Borders, Francia aparece como un país de contradicciones.

“Un país que presume de tener uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo y, sin embargo, permite que sus madres se derrumben tras el parto.”

Un país que celebra la natalidad en el discurso, pero que no ofrece un apoyo adecuado a quienes dan a luz. Un país donde la maternidad sigue tratándose en gran medida como un asunto privado, casi doméstico, cuando en realidad es una cuestión política de primer orden.

Paternidad: una igualdad todavía en gran parte teórica

Mientras filmaban en Francia, Eve y Sarah conocieron a Guigui Pop, que habla con calidez y lucidez sobre su experiencia con el permiso de paternidad. Su perspectiva pone de relieve hasta qué punto la implicación de los padres sigue siendo frágil, dependiente de marcos legales insuficientes y de normas sociales persistentes.

“El permiso de paternidad ha evolucionado en Francia, sí. Pero la igualdad parental real sigue siendo un horizonte lejano. Y las madres siguen siendo quienes cubren esa diferencia.”

La película también cuenta con Lina y Jakob, padres de gemelos, que comparten su intento de construir una parentalidad más igualitaria y equilibrada.

“Su historia muestra cómo incluso las parejas más conscientes y comprometidas se enfrentan a un sistema que no facilita la igualdad, sino que la complica. La falta de soluciones de cuidado infantil, la presión económica y el cansancio extremo: la estructura social actual sigue produciendo profundas desigualdades.”

Un choque para Jakob, que es finlandés y tiene dificultades para comprender un sistema que puede resultar hostil para los padres que quieren implicarse.

Cuando las asociaciones dan un paso al frente

La película también da voz a Parents Féministes, una organización que defiende una crianza igualitaria y una educación no sexista.

“Su trabajo es esencial, pero también revela un punto ciego político: las asociaciones están llenando a menudo los vacíos que deja el Estado. Apoyan, orientan e informan allí donde las políticas públicas no logran proteger”, explica Eve.

Le Club Poussette: romper el aislamiento posparto

Y luego está Le Club Poussette, un proyecto comunitario fundado por Eve casi por necesidad tras convertirse en madre. Presente ya en más de 180 ciudades, crea conexión, apoyo y solidaridad entre padres.

“Esta red existe porque el vacío es enorme. Porque las madres necesitan encontrarse, hablar, no quedarse solas. Su éxito es al mismo tiempo una alegría y un síntoma: si tantas mujeres se identifican con ella, es porque las respuestas institucionales siguen siendo en gran parte insuficientes.”

Romper el aislamiento postparto se convierte no solo en una necesidad personal, sino también social.

La maternidad en Francia: un estacmaniento preocupante

Entre 2020 y hoy, Eve observa un estancamiento preocupante: “Francia ha tomado conciencia del problema, pero no ha actuado a la escala necesaria”.

Las consecuencias son importantes:

  • salud mental frágil.
  • carreras profesionales estancadas.
  • menor independencia económica.
  • violencia obstétrica persistente.
  • el postparto sigue estando poco presente en las políticas de salud pública

La parentalidad sigue siendo un importante factor de precariedad para las mujeres.

Filmar la maternidad en Francia: una llamada a la reflexión

Mothers Without Borders no presenta a Francia como un contramodelo absoluto, sino como un país en una encrucijada. Un país que podría hacerlo mejor, pero que tiene dificultades para transformar la conciencia en acción.

El apoyo continuado de Mustela a este trabajo no es insignificante. Refleja la importancia de un compromiso sostenido, que vaya más allá de campañas puntuales para apoyar una reflexión más profunda sobre la maternidad y sus puntos ciegos.

“Filmar Francia hoy, después de Post-Partum y Big Bang Baby, consiste en medir cuánto hemos avanzado y cuánto nos queda aún por recorrer. La película es europea, pero también profundamente francesa en lo que revela sobre nuestras contradicciones. En Francia, como en otros lugares, la condición de las madres refleja el estado de la democracia. Y hoy, esa democracia sigue descansando demasiado a menudo sobre el agotamiento silencioso de las mujeres.”

Seguir contando la historia de la maternidad

Para Eve, filmar la maternidad en su propio país no es fácil. Significa exponer las fallas de un sistema que conoce íntimamente. Significa negarse a mirar hacia otro lado.

“Pero es necesario. Porque contar estas historias, una y otra vez, no es un fracaso: es una forma de resistencia. Y mientras las madres sigan siendo invisibles, yo seguiré filmando.”

Puedes ver el documental Mothers Without Borders en on.suzane.

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